Ahora sí estamos empezando a ser conscientes de los cambios y el tiempo inestable tan propios del otoño, lo que puede provocar, en ocasiones, que nuestro sistema inmunitario se debilite y se resienta. Llevar una alimentación saludable combinada con una actividad física regular y un descanso adecuado será el remedio perfecto para fortalecerlo, reducir el riesgo de resfriados y mantenerlo protegido frente a infecciones.

Además del típico cambio de hora, el otoño también trae consigo una serie de alimentos especialmente beneficiosos y sabrosos que te ayudarán a adaptarte poco a poco. La mayoría de los restaurantes adaptan sus cartas a la nueva estación, así que tenlo en cuenta a la hora de elegir tu comida cuando salgas a comer.

Un desayuno completo para entrar en calor 

En otoño solemos apostar por desayunos reconfortantes. Empezar el día con un café con leche o una infusión caliente acompañada de carbohidratos (cereales, tostadas), proteínas (huevo, leche, fiambre) y vitaminas (una pieza de fruta entera) te ayudará a mantener tus niveles de energía

Según vaya avanzando la jornada, los frutos secos como la castaña o la nuez son una fantástica opción como tentempié saludable. Además de reactivarte, son especialmente conocidos por su aporte en grasas cardiosaludables. 

desayuno nutritivo para otoño

Legumbres y guisos, el mejor plato único

Comer un solo plato no implica quedarse con hambre, de hecho, hay platos que ya quisiera más de uno. Son muy válidos y equilibrados entre proteínas granos y verduras. Los platos de cuchara son, además, la mejor (y más rápida) manera de entrar en calor en un frío día de otoño.  

A grandes rasgos, las legumbres destacan por su contenido en carbohidratos complejos, proteínas, vitaminas, minerales y fibra. Mientras que las alubias ocupan un lugar relevante en la gastronomía española, especialmente en las regiones del norte, las lentejas son tan famosas que hasta cuentan con su propio dicho popular.  Por otro lado, también se encuentra el clásico cocido, del cual se cree que fueron los árabes los responsables de la introducción de los garbanzos en la Península Ibérica.  

Las especias, el complemento perfecto 

Si el sabor de los productos de otoño te resulta increíble, espera a probarlos con el plus de las especias.  Además de ser capaces de transformar un simple plato, la nuez moscada, la canela, el cardamomo, el jengibre, la pimienta o el comino te ayudarán a mantenerte caliente por dentro a la vez que refuerzan tu aparato digestivo. 

té con canela

Frutas y verduras, imprescindibles también en otoño 

El otoño es una excelente ocasión para ponerte al día con esos hábitos saludables que, tras el verano, cayeron en el olvido. De hecho, siempre puedes consultar nuestro artículo sobre la eliminación de los ultraprocesados de tu dieta o la proteína vegetal, ya que ambos te darán las claves para reorientar tus platos.

La manzana, la pera y el membrillo 

Aunque puedes disfrutarla durante todo el año, es en otoño cuando la manzana alcanza su momento óptimo. Además de ser un postre saludable es tan versátil que la encontrarás en guarniciones, ensaladas, salsas y pasteles, además de la tradicional sidra o el vinagre. 

Por su parte, la pera es rica en fibra y contiene flavonoides (compuestos con carácter antioxidante) y minerales como yodo, potasio y magnesio.  

La naranja y la mandarina 

España es el primer país productor de cítricos en Europa y el primer país del mundo exportador para su consumo en fresco. El alto contenido en vitamina C de la naranja la convierte en una excelente aliada en la prevención de resfriados.  

La mandarina es el cítrico más parecido a la naranja, aunque de menor tamaño, sabor más aromático y con mayor facilidad para quitar su piel.  

La granada y la frambuesa 

Originaria del sur de Asia, la granada es muy apreciada en las zonas desérticas ya que su piel gruesa y coriácea la protege de la desecación, además de considerarse un símbolo del amor y la fecundidad.  

Según parece, la frambuesa es originaria de Grecia. Entre sus propiedades cuenta con un alto contenido en fibra. Además las frambuesas refrescan, estimulan el apetito y son un postre exquisito.   

El caqui, la chirimoya y las uvas 

Fruta muy dulce y de fácil consumo, el caqui tiene la piel lisa, brillante y de color amarillo, anaranjado o rojo intenso. Cuando está maduro se asemeja al tomate.  

Con forma de corazón y el tamaño de un pomelo, la chirimoya posee carbohidratos, calcio, fibra y vitamina C. Su origen se remonta a los Andes peruanos y realmente no es un fruto simple, sino un agregado de frutos adheridos sobre un sólo receptáculo. 

fruta variada-otoño

Asociadas para siempre al 31 de diciembre, existen unas 3.000 variedades de uvas que básicamente se clasifican por su uso, distinguiendo entre uvas de mesa y uvas viníferas. Las uvas proporcionan mucha energía y su aporte de hidratos de carbono es superior al de otras frutas. 

La calabazael calabacín y la berenjena 

En el bando de las verduras encontramos la calabaza, inevitablemente asociada a Halloween, que posee alto contenido en agua, potasio y vitaminas C y A. La calabaza de invierno, más dulce pero más seca que la de verano, cuenta con distintas variedades como son la calabaza banana, la de cidra o zapallo y la confitera (cabello de ángel). 

El calabacín es una de las verduras con menor contenido calórico. Contrariamente a lo que suele pensarse, la intensidad del verde de su piel no influye en la calidad, ya que el color depende de la variedad y ahora está muy de moda combinar el calabacín cortado en forma de espagueti con alguna salsa que recuerde a la boloñesa o incluso solamente aceite y ajito.

Si bien su variedad más común es la de color morado, existen berenjenas blancas, púrpuras, negras, amarillas y rojas, o de colores mezclados, sobre todo con blanco, morado y verde. La pulpa es consistente, de textura esponjosa, de color blanco, con cierto sabor amargo y con pequeñas semillas amarillas. 

La escarola y la espinaca 

Al igual que la lechuga, la escarola resulta indispensable si se quiere degustar una sabrosa ensalada. Por su particular sabor dulce con un ligero toque amargo, resulta muy sabrosa aliñada con aceite de oliva, vinagre y sal.  

Por su parte, la espinaca es la verdura con mayor proporción de hierro. Aunque es posible encontrarla prácticamente todo el año (salvo los meses de fuerte calor) su mejor momento de consumo se produce de septiembre a mayo. 

Considerado para muchos una estación de transición al duro invierno, el otoño supone una buenísima oportunidad para cuidarnos tanto por fuera como por dentro. ¡Aprovecha ahora, los festines de Navidad te lo agradecerán!