Sí, querido lector, hoy venimos a hablarte de que vas a comer insectos. Y no esporádicamente, o porque te vayas de viaje a Indonesia, sino porque ya suenan campanas de que los insectos van a componer gran parte de nuestra alimentación en un futuro muy cercano. Pero keep calm, no te aterrorices todavía… seguro que no les has dado la oportunidad que se merecen.

señora cocinando cucaracha
Plato cocinado por Nuria Ortínez Galup en el showcooking de Insectos en HIP 2019.

Vamos a contaros algo que probablemente no hayas escuchado antes y que te va a sorprender aún más. ¿Sabías que comemos hasta 1 kg de insectos al año sin darnos cuenta? Esto se produce mientras dormimos o incluso en los alimentos más comunes del supermercado, debido a que la agricultura con que se producen estos alimentos no se da en un entorno aséptico al 100%. En realidad, cuanto más libres de productos químicos estén nuestros alimentos, más difícil será eliminar a estos pequeños compañeros. Así que parece ser que no eres tan nuevo en este tipo de alimentación 😉.

Ahora que ya sabes que no puedes librarte de ellos, vamos a hablarte de sus múltiples beneficios y de la alternativa que suponen para la alimentación actual. Los insectos constituyen una gran fuente de proteínas en la dieta. Se estima que 30 gramos de proteína de insecto equivalen a 300 gramos de proteína animal. En un futuro no muy lejano, la proteína animal se verá sustituida por la vegetal (actualmente lo hace a pasos agigantados) y por la de insectos. Por si fuera poco, también son una gran fuente de ácidos grasos y minerales.

Si eres de los que se cansa de comer todos los días lo mismo, deberás saber que los insectos son el organismo con más diversidad. ¡Se conocen hasta 900.000 especies distintas!

Adicionalmente, si eres un amante de los frutos secos, estos pequeños protagonistas te encantarán, ya que su sabor es muy parecido.

mujer cocinando plato de insectos
Fajitas de grillos con guacamole y granada, cocinadas en el showcooking de HIP 2019.

El consumo de insectos se plantea como un reto de sostenibilidad, puesto que no solo beneficia a nuestra salud, sino al medioambiente. Prescindir de los bosques para crear campos agrícolas es uno de los grandes problemas que afectan al cambio climático. Este problema se vería reducido en gran medida con esta alternativa, realizándose un uso más eficiente de la tierra. Un 33% de las tierras cultivables equivale a la cosecha de ganado y un 26% de la superficie seca del planeta se dedica a pasto para ganadería. Estos dos porcentajes suponen un 18% de las emisiones de gases de efecto invernadero, según la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura).

Otro problema al que se enfrenta la población mundial es al del hambre en el mundo. En 2050 se estima que tendremos 9.000 millones de personas a las que alimentar. Por el contrario, la producción de alimentos no crecerá al mismo ritmo. Es por esto por lo que la propia organización lleva mucho tiempo proponiendo la entomofagia (ingesta de insectos y arácnidos) como solución a estas complicaciones derivadas de la producción alimenticia actual.

tractor en un bosque
Prescindir de los bosques para crear campos agrícolas es uno de los grandes problemas que afectan al cambio climático.

Ahora sabemos todos los beneficios que esta tendencia otorga a nuestra salud y al planeta en el que vivimos, pero… ¿Por qué no lo perpetuamos? Esta es la pregunta que da respuesta al mayor reto del empleo de los insectos como alimentación; la principal barrera a la que se enfrenta es a la cultural, especialmente si hablamos de Europa.
El resto de continentes incluyen insectos en su dieta, sobre todo si hablamos de países como México o Tailandia.

El factor de repugnancia que prevalece en occidente nos ralentiza en la inclusión de estos en nuestra alimentación. La ingesta de insectos está vista por nuestra cultura como algo desagradable. Muchas personas afirman que sería preferible que no fuera posible verlos en su estado explícito. Por ello, existen productos que ya contienen insectos en su receta, como la harina de grillo.

Por otro lado, España consume 16 millones de kilos de caracoles al año, lo que supone algo inmundo en muchos otros países. Dos situaciones análogas en las que las raíces culturales y costumbres cierran las puertas a comida alternativa.

señora vendiendo comida
Vendedora de «chapulines» en el mercado de Oxaca, México.

¿Esto significa que nunca seremos capaces de incluir a los insectos en nuestros platos favoritos? Al parecer no. Si no, preguntadle a nuestro amigo el sushi. Hace unos años en España era inconcebible y poco higiénico comer pescado crudo, ¿y con algas? ¡Qué asco! Pues bien, ahora constituye uno de los platos favoritos de muchas de las nuevas generaciones desde que se ha popularizado, y la realidad es que se vende a buen precio.

Familiarizarnos con ellos será cuestión de tiempo, por no decir que probablemente te empieces a encontrar con ellos en alguno de tus supermercados de confianza… Veremos qué pasa dentro de unos años.

¿Te hemos convencido? Quizá en 25 años nos encontremos y tomemos una tapa de grillos con un refresco al sol 😉.