Quién no ha pensado alguna vez que toma demasiado café a diario… la verdad es que parece una costumbre muy asentada en nuestra sociedad y en realidad no es un hábito nada saludable. Por ello, te proponemos una alternativa que, en exceso también puede provocar alteraciones, sin embargo, con un consumo normal o moderado, el té aparece como una estupenda opción que estimula las funciones cognitivas, el rendimiento intelectual y mejora el estado de ánimo.

Con independencia de su variedad u origen, el auténtico té comenzó a prepararse con las hojas de un arbusto perenne descubierto en China hace aproximadamente 5.000 años. Este arbusto, que recibe el nombre de Camellia sinensis, es una parte importante de la economía de muchos países.

Tipos de té y sus beneficios  

El té es un gran antioxidante que previene el envejecimiento y contribuye a disminuir los niveles de colesterol. Además, tiene propiedades digestivas que ayudan tras una comida copiosa y diuréticas, para eliminar líquidos del cuerpo. Aún y todo, el té más fuerte tiene la mitad de cafeína que el propio café.

Incorporándolo a nuestra rutina diaria nos ayudará a reducir el poco deseable estrés.

¿Sabías que existen más de 200 tipos?

  • Té negro: Es el más popular y el más procesado de todos. Su color, sabor y aroma son inconfundibles. Puedes encontrarlo combinado con otros sabores tan apetecibles como coco o caramelo. Al ser el más fuerte, es ideal para el desayuno y la merienda (salvo que sufras de insomnio).
  • Té verde: A diferencia del negro, el té verde no sufre oxidación durante su procesado puesto que las hojas se recogen frescas y se calientan a fin de eliminar las enzimas que las causan. Es el favorito de los deportistas y de quienes se preocupan por su salud ya que es el que más propiedades antioxidantes tiene.

Incorporándolo a nuestra rutina diaria nos ayudará a reducir el poco deseable estrés.
  • Té azul: Entre el verde y el negro, se encuentra el Oolong o té azul, el cual se elabora con grandes hojas que se dejan secar para cocerse después en una cazuela, obteniendo su característico color. Según su oxidación y secado, el aroma puede resultar muy variable (afrutado, floral, tostado o especiado). Por su color, su sabor suave y sus propiedades digestivas merece que le demos una oportunidad.
  • Té rojo: Conocido como Pu-erh se caracteriza por su fuerte aroma, a veces lo vemos combinado con anís o frutas como arándanos y ciruelas. Proviene del té verde fermentado en barricas, lo que le proporciona su característico color. Activa el metabolismo, mejora la digestión, ayuda a depurar combatiendo la retención de líquidos y disminuye la tensión arterial ayudando a prevenir enfermedades cardiovasculares.
  • Té blanco: es, junto con el verde, el que más propiedades atesora. Tiene un sabor sutil y elegante y poca cafeína. Para poder apreciarlo al máximo, mejor tomarlo sólo.
  • Té matcha: últimamente ha cobrado protagonismo por su peculiaridad, que radica en que se muele la hoja entera del té verde hasta obtener un polvo fino y de verde intenso (en japonés, «matcha» significa té molido). Es habitual encontrarlo como ingrediente en helados, bizcochos o trufas. Si quieres tomarlo de la manera tradicional japonesa, sólo tienes que añadir una cucharada en una taza y añadir agua muy caliente. Esta mezcla se bate con un utensilio llamado «chasen» (similar a una brocha de afeitar pero con cerdas de bambú).
Esta es la tradicional manera de preparar el té matcha.
  • Té Earl Grey y té Chai: ambos igual de conocidos y casi igual de aromáticos. En el caso del Earl Grey, con cítricos, flores o especias y en el caso del Chai, con canela, jengibre, clavo, vainilla…

¿Y qué pasa con el rooibos? Pues que, en realidad, no es un té, sino una infusión y que se obtiene de un arbusto sudafricano del que recibe el nombre. Tiene propiedades totalmente distintas a las del té, por ejemplo, es ideal para mitigar los trastornos intestinales, combate la retención de líquidos y previene algunas enfermedades.

¿Té solo o acompañado?

El limón y la leche son los acompañamientos más tradicionales de esta bebida. Aunque todo depende de los gustos personales, dicen los entendidos que sólo el té negro y el Rooibos admiten ambas opciones. El té verde suele preferirse con limón o con hierbabuena, como es el caso del té moruno, mientras que el blanco, el azul y el rojo suele ir sin ningún acompañamiento.

Sea la estación que sea, puedes tomarlo frío o caliente; solo o endulzarlo con azúcar u otro edulcorante. Cuando salgas a comer en verano, pídelo con hielo y menta: te mantendrás hidratado y fresco por igual.

Si no te gusta el té pero también buscas una alternativa al café, la encontrarás en infusiones elaboradas con hierbas, frutas y especias. Aunque estás sí que carecerán de la teína.

Sorprendentemente y sin tener en cuenta el agua, el té es la bebida más consumida en todo el planeta. Se ha extendido tanto su consumo que la mayoría de cafeterías cuentan con una surtida carta de tés, lo que te facilitará el descubrimiento de nuevos sabores.