Seguro que alguno de vosotros os identificais con el típico trabajador que lo da todo en el día a día e ir al baño 2 minutos es ya una pérdida de tiempo… pues déjanos decirte que esos 2 minutos deberían ser 5 y algo más frecuentes. No, no estamos hablando de incontinencia, sino de tomarte un breve descanso mientras trabajas, cada 2-3 horitas. ¡Esa es la clave!

¿Qué es eso de un descansito?

No te llevará más de 15 minutos y puedes hacerlo cada 3 horas si te ves muy apurado, pero te recomendamos que no intentes forzarlo porque, si no, no verás la satisfacción y recompensa de ponerlo en práctica. Tampoco es bueno que pospongas los descansos hasta que ya no puedas más con tu vida o tu concentración te diga que te estás pasando.

Para ayudarte un poco, aquí te dejamos algunas «excusas» con las que poder tomarte ese tiempo de relax sin más pretensión. ¡Ojo! si desconectas demasiado (más de 15 minutos) luego te va a ser más difícil retomar lo que has dejado y justificárselo a tu responsable 😉

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Un descanso a tiempo quita muchos dolores de cabeza

Aprovecha estas pausas y desconecta:

  • Ve caminando hasta el restaurante donde sueles comer y evita comer delante del ordenador o no siempre en la oficina. Para optimizar este tiempo siempre puedes usar Up GourmetPay (con pago habilitado solo en Madrid y Barcelona) y así aprovechar al máximo con tus compañeros y pagar rápido la cuenta.
  • Estirar las piernas sin salir de la oficina, confraterniza con tus compañeros en las zonas comunes y aprovecha para saludar.
  • Realizar pequeños estiramientos de espalda y extremidades superiores para evitar lumbalgia u otros dolores que puedan provocar una baja.
  • Cambiar de actividad de vez en cuando es muy recomendable, sobre todo, cuando te encuentras saturado o estancado con lo que estás haciendo.
  • Observar por la ventana y descansar la vista, 1 minutito será suficiente.
  • Tomarte un tentempié, ir a por un café, un té o darte un desayuno a media mañana. Te ayudará a continuar con el resto del día.

1. Descansa la vista

Si tu día se define porque pasas sentado cerca de 6 horas y delante de una pantalla, entonces eres el paciente perfecto para poner en práctica este primer consejo: descansa la vista. Al estar frente a una pantalla todo el tiempo, tiendes a parpadear menos y tus ojos se secan. Además, aquellos que llevéis lentillas durante todo el día, también notaréis que el ojo tiende a ser tirante por la parte inferior, haciendo que el párpado se reseque.

Por otro lado, trabajar frente a una fuente de luz directa tampoco es recomendable, por ejemplo, una ventana. Si es así, te aconsejamos que pidas un cambio y lo comuniques. Y siempre, recuerda pestañear para que los ojos estén lubricados naturalmente.

2. Evita el bloqueo mental

Saltas de una tarea a otra sin sentido, lees todo mil veces y no sabes ni lo que haces y sientes que se te va el día y no has hecho nada… ¡Sabemos el diagnóstico! Estás cansado y te falta la concentración = necesitas un descansito.

Si tienes en tu agenda una llamada o ir a preguntar algo a un compañero, aprovecha y levántate para estirar las piernas, caminar un poco por la oficina o salir a un espacio exterior a hacer la llamada.

Hacer pequeñas paradas resulta imprescindible para recuperarse del esfuerzo realizado. Así evitarás que se acumule la fatiga y aparezca el bloqueo mental.

Evita los bloqueos mentales, ve a caminar un rato por la oficina o cambia de tarea.

3. Cambia de postura

Sientes que te hormiguean las piernas o que se te duermen los cachetes… sí, sabemos a lo que nos referimos cuando decimos que hay que variar la postura de vez en cuando, ya que permanecer en la misma puede tensar nuestros músculos y provocar dolores.

El uso continuado del teclado y el ratón obliga a los músculos a actuar durante largos periodos de tiempo. Por eso, recomendamos comprar almohadillas de ratón y teclado suaves donde descansen las muñecas y el hombro no se lleve toda la presión. Notarás mejoras. También hay juguetes o artículos antiestrés que puedes usar para relajar y fortalecer esas articulaciones en concreto.

En la medida de lo posible, y dependiendo de cada persona y sus circunstancias, lo recomendable sería hacer estos descansos cada 45 minutos o, como mínimo, cada dos horas. 

4. Aumenta tu productividad

Esto no significa convertirse en workaholic, esto significa hacer las pausas de manera inteligente para rendir más. Al fin y al cabo, esto es lo que queremos todos, jefes felices y trabajadores felices.

Si no se realizan los descansos necesarios disminuye la concentración y pueden cometerse errores debido al cansancio, la falta de atención y los detalles. Conviene cortar a tiempo y retomar cuando nos encontremos más frescos. Lo conveniente es trabajar acorde a tus niveles de energía, en un espacio de 0 distracciones y si para ello es necesario solicitar teletrabajo, nunca es tarde, puesto que al trabajar desde casa no contamos con esas distracciones del día a día debido a otros compañeros o a conversaciones ajenas. ¡Todo tiene sus ventajas!

Si quieres saber más…

Hace más de 50 años, el investigador del sueño Nathaniel Kleitman descubrió que nuestro ciclo del sueño tiene picos y valles en los que el sueño varía entre profundo y ligero. Estos procesos duran 90 minutos.

Posteriormente demostró que nuestro cuerpo opera de la misma manera, es decir, con ciclos de 90 minutos a lo largo del día. Por tanto, nuestro cerebro puede mantenerse concentrado en la misma actividad unos 90-120 minutos (según cada persona).

Si quieres saber más de este tema, puedes leer el post original en este enlace. Esperamos que te haya servido de ayuda estos consejos que puedes comenzar a poner en práctica a partir de ya e ir modificando según te sientas. Si levantas sospechas entre tus compañeros o superiores, siempre puedes explicar la técnica y remitirles esta información 😉